Posts Tagged ‘Lopez Vigil’

Campañas Radiofonicas

8 noviembre 2010

Radio PRODUCCIÓN

Por “Radialistas Apasionados”

El siguiente post es una compilacion de varios Posts producidos por los amigos de “Radialistas Apasionados”, de Quito, Ecuador. Los posts fueron apareciendo en diferentes momentos, para acceder a mas informacion cliquear en http://www.radialistas.net/.

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Con frecuencia, una emisora se ve envuelta en una campaña comunicativa. Puede ser que se sume a una promovida por organizaciones sociales o por el gobierno o por agencias de cooperación. O también, que la misma emisora tome la iniciativa y lance la campaña.

¿Qué hacer, por dónde empezar? ¿Cómo se monta una campaña radiofónica?

Comencemos diciendo que la palabra “campaña” es sospechosa. Suena a militar. Suena a imponer una idea, no a proponerla. A persuadir a la gente para que cambie su comportamiento, no a convencerla para que ese cambio sea responsable.

La lógica de las campañas publicitarias o partidarias o religiosas es bastante similar. Repiten y repiten consignas hasta doblegar la voluntad de los receptores. Buscan clientes, buscan votos o devotos. No les interesa que la gente reflexione, sino que obedezcan la consigna dada. Como quienes adiestran a perritos para que hagan lo que el entrenador quiere que hagan. Es simple propaganda.

Aquí hablamos de campañas educativas y movilizadoras. En una emisora comunitaria, alternativa, no queremos “domesticar” la opinión pública para que la audiencia compre un producto ni vote por un candidato ni ingrese a una iglesia. Buscamos que la gente piense por su cabeza y se convenza y exija sus derechos.

Se trata, pues, de que la audiencia entienda los mensajes de la campaña, que los sienta, que se motive y se apropie de ellos, y que actúe en forma comprometida. Estas campañas, bien llevadas, se convierten en un verdadero proceso educativo y concientizador.

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De significados y Sentidos

12 octubre 2009

Radio MANUALES

Por Jose Ignacio Lopez Vigil.

Si en la banda de onda corta capto una emisora de New York, estoy en apuros. De nada valió el complicado viaje del sonido desde los micrófonos de La Gran Manzana, rebotando en la ionosfera, hasta alcanzar el aparato receptor de mi casa en Lima. I don’t speak english, no entiendo ni jota de lo que dice aquel locutor. No compartimos el mismo código, el mismo idioma, y no se logra una primera sintonía cultural.

En el mundo se calculan unos 3,500 idiomas diferentes, sin contar los dialectos ni las jergas.  O sea, tres mil quinientas posibles confusiones. El castigo de Babel fue cosa seria y nos obliga a estudiar otras lenguas si queremos entendernos con ciudadanos de otras latitudes. (Ojalá no nos pase como al cubano de Miami que así invitaba a entrar en casa a su amigo gringo: ¡Between, between, and drink a chair!).

No hay que viajar fuera de nuestros países, sin embargo, para enfrentar este lío de las lenguas. Radio Onda Azul, en Puno, Perú, tiene una audiencia repartida entre quechuas, aymaras y castellanos. ¿En qué lengua debería transmitir? ¿Tal vez segmentar la audiencia por idiomas? Pero la mayoría de sus oyentes son bilingües y hasta trilingües. ¿Y entonces? En Martinica, los padres hablan en creole a sus hijos y éstos —fruto amargo de la colonia— deben responderles en francés. ¿En cuál de las dos lenguas transmitir? Radio APAL optó por el creole, naturalmente, porque toda la población lo entiende y porque dinamiza el movimiento independentista. ¿Cómo harán para iguales fines las radios guatemaltecas con 20 idiomas mayas que se hablan en su territorio?

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Generos y Formatos de Radio

10 octubre 2009

Radio MANUALES

Por Jose Ignacio Lopez Vigil.

Nada nuevo hay bajo el sol, dice la Biblia. Y nada nuevo detrás del micrófono, añaden los veteranos radialistas, después de haber explorado todas las formas posibles de comunicarse a través de las ondas hertzianas. En poco menos de un siglo de radiodifusión, desde las primeras óperas hasta los últimos programas interactivos, se han experimentado todos los formatos habidos y por haber.

Casi todos. Porque la imaginación siempre vuela más lejos. En muchas ocasiones, la necesidad obliga a innovar. Por ejemplo, el 30 de septiembre de 1991 se dio el golpe de estado contra el presidente haitiano Jean Bertrand Aristide. Radio Enriquillo, emisora dominicana ubicada en la frontera sur, hacía llegar fácilmente su señal hasta Port-au-Prince, la capital de Haití. Ante la terrible situación que se estaba viviendo en el país hermano, la radio, que lleva el nombre de un cacique rebelde, comenzó a enviar mensajes en creole para alentar la resistencia popular. Cómplice del golpe, el gobierno dominicano prohibió terminantemente a Radio Enriquillo cualquier noticia, cualquier aviso leído en lengua haitiana.

—¿Y la música? —preguntó con picardía Pedro Ruquoy, el director de la radio.
—Pongan la música que les dé la gana —respondió impaciente el funcionario de Telecomunicaciones.

Como las canciones no estaban sancionadas, el departamento de prensa se convirtió en orquesta. Pedro decidió meter tambora y guitarra en la cabina master y comenzar a difundir los boletines de última hora a ritmo de merengue y salsa. Cuando había mucha información que pasar, cambiaban al rap. Se había estrenado un novedoso formato radiofónico: la noticia cantada.

En busca de una clasificación perdida

¿Es posible clasificar la producción radiofónica? Más aún, ¿es necesario hacerlo? En este terreno, como en tantos otros, cada maestro tiene su librito. Y todos pueden resultar válidos, en la medida en que sean útiles para dinamizar dicha producción. Porque no se trata de hacer un ejercicio taxonómico o de coleccionar definiciones, sino de mostrar un menú amplio y apetitoso, la gama más variada de formas, para estimular la creatividad de los radialistas.

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Ya que No Somos Profundos… (o “Como hablar en Radio”)

8 octubre 2009

Radio MANUALES

Por Jose Ignacio Lopez Vigil.

Cultura no es otra cosa que la adecuada relación que establecemos con el entorno. Mejor sea la relación, mayor será la cultura. Si yo vivo en zona tropical y levanto una casa de madera sobre palafitos para evitar la humedad y los insectos, estoy respondiendo bien a mi realidad. Si vivo en la sierra, la construiré con gruesos muros de adobe para guardar el calor del día durante las noches heladas. En Managua, tanto las paredes interiores de las casas como sus techos son muy frágiles, temiendo un nuevo terremoto como el del 72. Si por delirios newyorkinos se me ocurriera levantar un rascacielos en la capital nicaragüense, estaría demostrando mi gran temeridad. Y sobre todo, mi incultura.

Apliquemos esto al lenguaje. ¿Qué palabra es la más culta?
La más adecuada al contexto en que la digo. Si un médico está entre médicos, hablará con el vocabulario técnico de su profesión. Pero si ese doctorcito llega a su casa y pide de comer a su mujer una extremidad de gallina o un glúteo de cerdo, resultaría un pedante. Y un gran inculto que confunde hogar con hospital y no sabe adaptarse al código de la vida doméstica.

Una cosa es cultura y otra instrucción. La persona instruida es aquella que dispone de muchos conocimientos, acumula datos y gana el concurso del Un, Dos, Tres. Cuando ese sabelotodo, sin embargo, llega donde un grupo de amigos y, en vez de compartir con ellos y vacilarse, presume su erudición y se pone a rizar el rizo idiomático, no exhibe más cultura, sino menos. No se ha comunicado con los demás, no ha logrado hacerse entender. La culpa es suya, no de los otros. La incultura es suya. El ridículo también.

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